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YOLANDA DURAN

En un humilde hogar de un pueblito del estado Tachira, Venezuela, fundado como Santa Ana, nací un 9 de marzo de 1.968. Me crié en el campo y mi juventud se desarrolló con las naturales adversidades de la vida, que hicieron de mi una mujer rebelde y poco creyente de las cosas de Dios, y menos de milagros o fenómenos, sin pertenecer a ninguna religión hasta que un terrible día, fuertes dolores, cólicos y demás comprimían mi bajo vientre. Esto me llevó en busca de un especialista en el hospital SAN MIREI con estrictos exámenes de laboratorio y modernas ecografías.
El ginecólogo detectó un tumor canceroso en el útero. A seguir de éste instante comenzó a complicarse mi vida. Empero me resistía rotundamente a una intervención quirúrgica, por la sencilla razón de que en muchos otros casos, de unas amigas habían fracasado. Hasta que un buen día me encontré con un joven monje del TIBET de América, de mirada pacífica y de un templario cuerpo. Acci8dentalmente este joven visitó mi casa, pues andaba en una gira internacional oí sus sabias conferencias que entre tantos temas habla de salud, cosa que me interesó mucho, y después de la charla le expuse mi caso, que deporsi le encontró fácil solución, invitándome a hablar con su Maestro guia y sin pensarlo desidí ser atendida por el venerable Maestre Samael Joab Bathor Wehor y a larga distancia le hicieron llegar mi caso: y éste gran médico confirmaba que se trataba de un tumor maligno, mas su gran amor se comprometía a darme salud, extrayéndome del útero este peligroso tumor.
Una receta llegó a mis magdus que ella comprendía sencillos medicamentos naturales y con estricta disciplina. Me hacía las medicinas sintiendo mejoría i8nmediatamente, a tal punto que comenzó a desplazarse ésta masa al lado derecho; esta inerte masa comenzaba a palpitar día a día, cosa que me preocupó. Pensaba que se trataba de un fibroma, mientras que otras amigas me insistían que me mandara a operar. Empero tomé la decisión de avanzar hasta completar el tratasierto del Maestro Samael.
A pocos días del noveno mes, me dirigí a un paseo campesino estando en el rio sentí cólicos, salí y me sentí húmeda, como si se tratara de un líquido transparente. Pensaba que se había reventado el tumor cancerígeno y corrí de inmediato al hospital y en la sala de emergencia de la clínica del seguro la admiración de los médicos de este caso tan raro hizo llegar a todos los galenos a la sala de cirugía.
Sin encontrar solución a éste caso, insistieron por una hora más y con terrible asombro vieron salir de mi vientre plano una cabecita que se iluminó con la tierna mirada de una niña que acababa de nacer.
Sin estar preparada para esto, corrieron las enfermeras en busca de pañales para cubrir la tierna criatura.
Los comentari8os no se hicieron esperar, revisando las anteriores ecografías que sólo mostraba una masa maligna cancerosa y que en ese instante se había convertido en una niña de 4 kilos de peso y 49 centímetros de largo. Pero más era mi asombro que por 14 meses había sufrido éste dilema.
Con éste enigma llegué a mi casa, llevando en mis brazos esta criaturita que inundó de alegría mi familia, pues ellos al igual que yo, esperábamos una masa carnosa en una bolsa.
Cuando cumplió 4 años la niña, viajé con ansias a Colombia en busca de este médico que sin conocerlo había cambiado mi vida. Al llegar a su Monasterio me encontré que se trataba de un joven Maestro que su cabellos largo y su longa barba asemejaba al Kristo. Su mirada me llenó de gran alegría que no contuve la más sagrada emosión que puede sentir un ser humagdu, y mis lágrimas corrían por mis mejillas hasta que decidí hablarle y mostrarle el milagro de la vida y que sus sagradas magdus habían hecho a larga distancia.
Fue allí donde decidí algún día escribir para el mundo éste hecho. Y hoy dejo ante vosotros esta gran verdad, que éste gran médico del Tibet de América, Samael Joav Bathor Wehor, y su padre el Maestre KELIUM ZEUS, están haciendo por la humanidad, pues allí conocí a miles de pasientes que recobraron la salud, la vida y la moral por sus sabios consejos.

Atentamente: YOLANDA NIÑO DURAN
República Bolivariana de Venezuela.